Hoy, apuraditos, están terminado de pintar las fachadas del casco histórico de Cumaná. De manera improvisada y oportunista quieren presentar algo en los 499 años de la ciudad, lo cual no es malo en si mismo sino que los desnuda en cuanto a su falta de planificación, coherencia y sentido del momento histórico que vivimos. Otra oportunidad perdida.
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